Habitar las fronteras

El mundo se está cerrando. La mitad de los muros actuales se han construido después del 2010, y aún se prevén más. Simultáneamente, las fronteras se difuminan. Bajo el doble efecto de la revolución digital y de la globalización, nuestras metas, nuestra visión del mundo, y nuestras relaciones con los demás están totalmente alteradas.

Sin embargo, el retorno de ciertas fronteras puede ser beneficioso. Es el caso de, por ejemplo, cuando estas contribuyen a garantizar la diversidad cultural y promover la alteridad. Hoy en día, muchos partidarios del sinfronterismo se adhieren a una ideología economizada que estandariza el mundo con el único objetivo de crear un mercado más vasto que, como denuncia Régis Debray, «disfraza a una multinacional de hermandad».

De los limes romanos a las fronteras del cibermundo, estas líneas tanto pueden proteger como separar, representando simultáneamente el papel de puente y de barrera.

Desde su creación, FOTOLIMO tiene la ambición de “habitar fronteras” explorando la idea de frontera no sólo como una línea divisoria entre territorios que los deja intactos, sino también como un espacio donde las metáforas operan con sus propios poderes transformadores, capaces de transfigurar las identidades que buscan habitarla.

El festival FOTOLIMO impulsa la fotografía en todas sus formas por ser una gran herramienta para el pensamiento y el conocimiento, y un vector de inteligencia y de saber. Los artistas presentados en FOTOLIMO se manifiestan a través de sus obras. Resisten, y es precisamente esta resistencia la que nos interesa y la que queremos cuestionar colectivamente.

La quinta edición de FOTOLIMO forma parte de esta continuidad.

© Philippe Dollo