FOTOLIMO 2021 – Fronteras interiores

 

Artistas seleccionadas

 

Giulia Ferrari
Ejercicios de levantamiento

 

Lucie Hodiesne Darras
Lilou

 

Gabriela Rivera Lucero
Bestiario de féminas

 

Irina Shkoda
Miserere

 

Sina Niemeyer
Ignoscentia

Ejercicios de levantamiento

Giulia Ferrari

Tengo 32 años. Miro a mi cámara.

Mi cámara será mi instrumento de análisis, mi terapia. Voy a fotografiar mi cuerpo para obligarme a mirarlo, para conocerlo. A partir de ahora no será un campo de batalla, sino un compañero de lucha. Me fotografiaré para que quede constancia de este proceso, para que otras personas lo vean y se sientan menos solas.

Mi manera de hacerme visible, de reclamar mi espacio en el mundo después de una vida entera pasada intentando hacerme más pequeña, en una sociedad sin espacio ni representación para las personas gordas.

Lilou

Lucie Hodiesne Darras

Lilou es el apodo que se le dio a mi hermano mayor Antoine. Como la heroína de Luc Besson en El Quinto Elemento, es una persona excepcional que vive en un mundo diferente al de los demás. En su propio universo.

Antoine es un adulto de 32 años con autismo severo que vive en un hogar de ancianos en Normandía, Francia.

Lucie Hodiesne Darras desea resaltar la vida cotidiana de su hermano, de su mundo.

Y a través de la fotografía, ser el intérprete de su lenguaje sin palabras.

Bestiario de féminas

Gabriela Rivera Lucero

Bestiario de Féminas es una propuesta de autorretratos fotográficos donde la artista construye máscaras con materia orgánica, para dar vida a diversas criaturas, verbalizadas desde palabras que son utilizadas en el lenguaje cotidiano para denigrar a las mujeres y asociarlas al mundo animal.

En el contexto actual, en el que se han abierto debates acerca de problemáticas de género, existen aún fisuras que evidencian modos violentos en que se ha concebido a las mujeres y la naturaleza, específicamente en la figura de los epítetos animales. En la cultura occidental se suele etiquetar a las mujeres, designándolas con nombres de animales para insultarlas y para remarcar comportamientos éticamente impropios o aspectos físicos que no se ajustan al canon de belleza. Por ejemplo, cuando se les llama zorra, perra, víbora, cerda, etc.

La materialidad con la que se fabrican las máscaras son pieles y entrañas de animales como; pollo, cerdo o pescado, elementos que no se utilizan necesariamente para el consumo alimentario, construyendo así obra con los desechos de la industria cárnica.

Es importante recalcar que en la realización del proyecto no se dañó ni maltrató ningún animal, por el contrario, son un modo de homenajear corporalidades que son desechadas.

Miserere

Irina Shkoda

De niña, debía leer el salmo de David dos veces al día, por la mañana y por la noche, según mandaban las reglas de oración.

Entonces sentí mi ser a través del dolor: “…el sujeto (desde el cristianismo) es el que sufre. Donde hay una herida, hay un sujeto”, dice Roland Barthes en “El discurso del amante: Fragmentos”. Ahora reviso mis recuerdos desde nuevas perspectivas. Pero ninguna nueva autodefinición (por ejemplo, atea; feminista; espectadora) me saca completamente del paradigma cristiano, donde la voluntad deriva del dolor y el trauma.

Dios, como proyección de mi padre rechazante, me hizo querer llamar la atención a través del pecado. La propia palabra “pecado” siempre ha tenido una connotación sexual para mí. Del texto del Nuevo Testamento aprendí que Dios no vino a los justos, sino a los pecadores, y esto determinó la estrategia de mi comportamiento durante muchos años. María Magdalena se convirtió en un ejemplo que seguiría como mujer que vivía fuera de los tabúes. El pecado fue interpretado por mí como una rebelión, una nueva sinceridad y el derecho a la subjetividad.

En este proyecto, decidí recrear algunos acontecimientos significativos de mi vida a través de la fotografía, para mirarlos desde fuera, como lo hace el Dios en el que no creo.

Cada imagen corresponde tanto a un recuerdo traumático como a una línea del salmo.

Ignoscentia

Sina Niemeyer

Ignoscentia consta de dos partes: un libro y un video en el que la artista describe y procesa sus propias experiencias con el abuso sexual infantil. Radicalmente subjetiva, pero globalmente aplicable, consigue abrir el tema a los demás utilizando imágenes sutiles que suelen funcionar como metáfora y, por tanto, dejan espacio para la propia interpretación. Combina diferentes métodos como la fotografía, el vídeo, el sonido, la escritura, el diseño gráfico y múltiples capas de material como viejas fotos familiares, imágenes destruidas, autorretratos y objetos encontrados.

Se trata de una revelación autorreflexiva, pero también sirve como terreno de identificación, teniendo en cuenta que las estadísticas estiman que entre una de cada tres y una de cada cinco mujeres sufrirá abusos sexuales a lo largo de su vida.

Ignoscentia muestra al espectador en diferentes niveles lo que el abuso sexual puede significar en la vida de alguien, abordando las emociones vagas que a menudo son difíciles de expresar solo con palabras. Además, pretende recordar a otras supervivientes que no están solas y puede ayudarles a reflejar sus propios sentimientos.